TENERIFE
EL TECHO DE ESPAÑA
SUBIDA AL TEIDE (3718m)
Llevábamos un tiempo con ganas de subir al punto más alto de España, y tras mirar las fechas para saber cuándo librábamos, decidimos reservar hora para diciembre. ¡Ojo! Si tienes pensado ir en fechas más vacacionales, hay que reservar con antelación puesto que las plazas son limitadas y se acaban muy pronto.
Lo primero que hay que saber, es que para subir hasta la cima se requiere un permiso, el cual es gratuito y que puedes obtener a través de este link. El trámite es de lo más sencillo, sólo debes buscar el día y poner algún dato personal. Luego ellos te enviarán el permiso al correo que hayas indicado.
Otra manera de obtener el permiso es reservando estancia en el refugio Altavista que se encuentra por encima de los 3.000m. Una vez reservas para pasar noche (25€ por persona) éste te permite acceder a la cima antes de las 09:00 de la mañana, sin necesidad de haber reservado en el otro link.
El permiso incluye la estancia de una noche (puesto que no es posible reservar más de una seguida), camas individuales en habitaciones compartidas con más literas, ropa de cama (sábanas desechables que se quitan antes de abandonar el refugio por la mañana) y el uso de zonas comunes como cocina, baños (sin duchas) y un hall que cuenta con máquinas expendedoras (tanto snacks, bebidas calientes cómo refrescos). También dispone de enfermería.
Otros datos importantes que hay que saber sobre el refugio:
- Es NECESARIO tener reserva para pernoctar y no es posible acampar en los alrededores.
- Horario: Todos los días del año (excepto que haga muy malo) abre desde las 11:00 de la mañana hasta las 22:00. De 11:00 a 17:00 solamente se podrá permanecer en la entrada. A las 17:00 se abren la cocina y los baños y a las 19:00 se asignan las habitaciones. A partir de las 22.30 piden silencio ya que además, la salida se tiene que hacer antes de las 07:30 de la mañana. La gran mayoría de personas que pasan la noche aquí, lo hacen con la intención de madrugar y ver el amanecer desde la cima, algo que es IMPRESCINDIBLE y que no dejará indiferente a nadie, eso sí, habrá que abrigarse bien, puesto que las temperaturas por la noche bajan mucho, y más a esas altitudes.
- Dispone de calefacción y todas las camas tienen nórdico.
- En el refugio puedes dejar todas aquellas cosas que no van a servirte durante el ascenso a la cima y una vez bajes (siempre que sea por el mismo camino obviamente) puedes recogerlas. El refugio no se hace responsable de los objetos personales, pero todo el mundo deja las cosas allí. Se dejarán en la entrada puesto que las habitaciones tienen que quedar libres a partir de la hora límite.

- Otro dato es que si necesitas tener cobertura, puedes estar localizado perfectamente, aunque para nada lo aconsejamos. Es perfecto estar aislado del mundo.
Qué llevar:
- Ropa cómoda. Lógico ¿no? Depende de la estación del año que elijas para la ascensión, vas a necesitar un tipo de ropa u otro, pero lo más importante que debemos recordar es que una vez alcancemos el refugio (siempre y cuando subamos andando) y dejemos de caminar y sudar, nos daremos cuenta de la temperatura que hace a esa altitud. Y con la caída del sol, las noches son muy frías.
- Además, recordemos que durante la subida a primera hora de la mañana el frío es más que importante, y no viene nada mal llevar guantes, gorro y chaqueta de invierno, ya que si consigues llegar a la cima antes de que salga el sol, te puedes congelar esperando que éste aparezca.
- Agua. Durante el ascenso no vas a tener ningún momento de poder comprarla, excepto cuando llegues al refugio. Eso sí, una vez allí, los precios se disparan un poco mucho y una botella de medio litro cuesta unos 4.50 euros.
- Bombilla, linterna, frontal o algo similar con lo que puedas iluminar el camino los primeros momentos de tu salida del refugio.
- DNI. Al hacer el ingreso en el refugio lo solicitan.
- Comida. Como hemos dicho anteriormente, el refugio dispone de máquinas expendedoras en las que poder sacar algún snack o alguna bebida, pero después de la subida que te has marcado, lo mejor es comer algo contundente. Si necesitas cocinar algo, el refugio dispone de utensilios con los que poder hacerlo.
- Monedas. Las máquinas disponibles solamente aceptan esta forma de pago.
- Basura. Cada persona es responsable de llevar todos los desperdicios que genere tras su estancia.
ACCESO
Lo primero que hay que tener claro es saber cuales son tus cualidades físicas para llegar hasta la cima ya que puedes acceder de dos maneras diferentes: a través del teleférico donde necesitas tener tu ticket online o bien a patita. (El teleférico no llega a la cumbre pero sí, quita una buena parte de la subida)
La primera opción es la cómoda. El acceso al teleférico se encuentra en la carretera TF-21, un poco antes de llegar al parador si nos dirigimos desde La Esperanza, el este de la isla. El teleférico cuenta con parking gratuito de 220 plazas en donde es posible dejar el coche desde las 8:00 de la mañana hasta las 18:00 de la tarde. En caso de no disponer de coche no habría problema ya que hay autobuses regulares que tienen parada allí. Hay mucha gente que decide subir en el teleférico y luego hacer el descenso andando, otros hacen los dos trayectos en teleférico. Lo que debemos tener en cuenta es que el acceso del teleférico dista unos 3km del lugar en el que acaba la ruta andando (Parking Montaña Blanca), por lo que debemos ir de un punto a otro caminando.
Nosotros encontramos más interesante hacer la subida y la bajada caminando, que sería la segunda opción.
La ruta comienza en el parking de Montaña Blanca, un poco antes de llegar al del teleférico viniendo desde el este de la isla también. A diferencia del anterior, este es muchísimo más pequeño, pero cerca hay un mirador con parking también y si no encontramos nada, podemos dejar el coche en el parking del teleférico.
La ruta está perfectamente señalizada y no tiene ninguna pérdida. La primera parte se hace cómodamente por un camino muy ancho y con no demasiada dificultad. Pasados unos kilómetros, la pendiente se hace más notable y el camino toma más dificultad debido al terreno. Justo al principio de esta parte, si miramos hacía arriba, veremos una especie de antena. Esa será nuestro objetivo, puesto que ahí es donde se encuentra el refugio.
El tiempo en hacer el tramo desde el parking de Montaña Blanca hasta el refugio es un poco relativo. Nosotros antes de ir, leímos varios blogs y estaban alrededor de las 4 horas por lo que decidimos poner marcha sobre las 14:00 de la tarde, pero cierto es que tardamos 2:00h y a las 16:00 estábamos arriba, disfrutando de las vistas y observando con perfecta claridad la vecina Gran Canaria.
El camino del refugio hasta la cima está indicado también claramente. Recomiendan salir del refugio unas dos horas antes del amanecer. Lo mismo de antes, todo depende del ritmo de cada persona.
Aquí dejo un mapa en el que se puede visualizar los diferentes senderos que hay en el Parque.

NUESTRA HISTORIA
LLEGADA A LA ISLA
Aterrizamos en Tenerife Norte (TFN) sobre las 20:00 de la tarde. Esta vez habíamos alquilado el coche a través de Doyouspain y allí lo recogimos. La visita a la isla era exprés, puesto que sólo disponíamos de dos días y nuestra escapada estaba enfocada en el Teide.
Pusimos rumbo hacía Los Realejos donde habíamos reservado hotel para pasar la noche. Una vez llegados al alojamiento, dejamos las cosas y nos fuimos a cenar. La verdad es que no habíamos mirado demasiadas opciones de restaurantes, así que como estábamos un poco cansados, decidimos buscar algo por proximidad y encontramos Tasca Channo’s, buenísimo.
¡Adoramos las Canarias! Comer bien, calidad, cantidad y buen precio…a veces se nos olvida lo que es eso. Ya con el estómago lleno, decidimos ir a descansar.
DÍA DE RUTA
Al día siguiente nos levantamos sin demasiada prisa, y tras acicalarnos y desayunar decidimos dirigirnos al parking de Montaña Blanca porque no queríamos empezar la ruta muy tarde. Eso sí, antes de nada buscamos un supermercado para tener provisiones, porque otra cosa no, pero de comida siempre hay que ir sobrado!!!
Ahora ya sí, mochilas preparadas, ropa de deporte puesta y móvil con GPS en dirección Montaña Blanca.
El trayecto no duró ni una hora, y cómo aún era pronto y ya habíamos localizado la ubicación del parking, decidimos acercarnos hasta el Parador, pasar un rato disfrutando de las vistas y dar un paseo. Poquito antes de la hora de comer, y ya que estábamos allí, picamos algo en el restaurante que tienen y así ya subir comidos. Por supuesto que no pudieron faltar unas papas arrugadas para comer!
Ahora ya sí que sí estábamos más que listos. Retrocedimos en la carretera TF-21 hasta el parking, y tuvimos la suerte del siglo, porque justo acababa de salir alguien y había un sitio para nosotros.
Sobre las 14 de la tarde estábamos en marcha por el sendero. El día era fantástico. Completamente despejado y buena temperatura. El camino resultaba bastante fácil, amplio, y casi sin desnivel. Al poquito de comenzar a subir, ya se empezaba a notar el cambio de paisaje e iban apareciendo las vistas sobre la isla.
Como bien he dicho antes, no tiene ninguna pérdida el camino. Y tras unos km caminando, llegas a una bifurcación: hacía la izquierda, el mirador de Montaña Blanca y hacía la derecha, nuestro objetivo, el refugio (previamente habrás pasado otra, pero no te preocupes porque está muy bien señalizado y además tú no tendrás que salir del sendero)
A partir de este momento el terreno va cambiando poco a poco y se va volviendo más abrupto y del sencillo paseo del principio, pasamos a un sendero más estrecho y con más desnivel. Podemos observar poco a poco como vamos dejando atrás las famosas piedras “huevo” y como empieza a aparecer todo el norte de la isla sobre nuestra derecha.

En dos horas llegamos al refugio y la verdad es que era fascinante disfrutar de las vistas desde allí, visualizando ante nosotros Gran Canaria.
La temperatura se notaba, y decidimos ponernos pantalón largo y la chaqueta mientras permanecíamos allí inmóviles. Poco a poco el sol se iba poniendo por nuestra espalda, lo que hacía que justamente fuese apareciendo ante nosotros la sombra del Teide, hasta que se formó un triángulo perfecto, y con la calima típica que caracteriza a la isla, disfrutamos de una fantástica puesta de sol.
Entramos en el refugio hasta que llegó la hora del reparto de las habitaciones. En la que nosotros estábamos, había 8 personas más. Aprovechamos a poner las sábanas en nuestra cama y dejar preparado todo lo que necesitábamos para después. Con la cena en la mano, bajamos a la cocina y aprovechamos a cenar. Sobre las 22:00 nos fuimos a dormir ya que el despertador sonaría pronto.
TOCANDO CIMA
Sobre las 04:30 de la mañana nos despertamos con el ruido de los primeros montañeros, pero nosotros habíamos decidido permanecer un ratito más.
A las 05:30 sonó nuestra alarma. Tras vestirnos, recoger las cosas y quitar las sábanas de la cama, nos dirigimos a la planta inferior donde aprovechamos para desayunar. Y como el cafetito caliente no puede faltar por la mañana, por el módico precio de 2euros, tomamos unos de las máquinas expendedoras.
Unos minutos antes de las 06:00 de la mañana, y solamente con lo necesario para la caminata de ascensión, salimos del refugio rumbo a la cumbre.
Durante los primeros momentos igual se hace un poco más pesado debido al cansancio de levantarse pronto y de que a penas se ve, por lo que tienes que ir ayudado de frontal o linterna, pero en cuanto empiezan a dibujarse las primeras sombras del amanecer, todo esfuerzo desaparece y da paso al embobamiento que produce ir viendo poco a poco salir el sol.
En una hora estábamos en la cima. Eran inmejorables las vistas desde allí, eso sí, el frío que hacía era monumental. Estábamos allí apiñados todos esperando que el sol dejase ver los primeros rayos de luz y esperando que eso ayudase a que la temperatura subiera un poco.

Esta vez el triángulo perfecto de la sombra del Teide se superpuso sobre la isla de La Palma y la verdad que el entorno era precioso. Incluso el olor a azufre daba un toque especial al momento.
Poco tiempo después, decidimos comenzar a descender, ya que seguía haciendo mucho frío. El retorno fue por el mismo camino: Cima-refugio-Parking Montaña Blanca. 2horas 15 duró el descenso.
Ya en el coche, y como nuestra siguiente parada era el sur de la isla, decidimos volver a parar en el parking que hay en frente del Parador y perdernos un rato por los senderos que hay rodeando la parte baja del Teide, y por supuesto, haciendo la famosa foto en el “Roque Cinchado” que aparecían en los billetes de 1000 pesetas.
En el coche de nuevo y la música isleña sonando, nos dirigimos hacía el sur. La próxima parada era relajarnos en una playa. Llegamos a Tenerife Sur, en concreto a Los Cristianos, sobre media mañana y decidirnos ir a tirarnos un poco sobre la toalla y relajarnos viendo cómo la gente hacía surf. Al fondo se veía claramente el Teide, y el sólo echo de pensar que unas pocas horas atrás habíamos estado allí arriba, muriéndonos de frío y abrigados hasta con guantes y gorro, y ahora estábamos ahí, tomando el sol en bikini en la playa, era increíble.
Sobre el medio día, decidimos conducir hacía el oeste de Tenerife para visitar los acantilados de Masca, pero antes de llegar a ellos fuimos un mirador para ver los acantilados de Los Gigantes y buscar un lugar para comer. El sitio que elegimos fue “Casa Edu” en La Caldera, un restaurante que tenía muchos coches aparcados delante. Y la verdad que fue todo un acierto. Nada más entrar, ver que estaba lleno, y que había mucha gente local, nos dimos cuenta de que habíamos acertado con el sitio. Ahora ya sí, estábamos listos para continuar conduciendo.

No sé si habéis tenido la posibilidad de visitar Masca, pero estar allí es como transportarte a algún lugar peruano por tanta naturaleza, las montañas alrededor…es fantástico. Tiene varios miradores a través de los cuales puedes ir parando y disfrutar de las vistas.
Ya casi cayendo el sol, decidimos poner rumbo a un lugar de costa en el que ver la puesta de sol. Y de casualidad nos topamos con uno, que no pudo ser mejor. Sólo nos encontrábamos nosotros allí frente al mar con la silueta de La Palma y el Teide a nuestra espalda.
El hotel de esta noche volvía a estar en Los Realejos, así que de nuevo nos fuimos allí. Y buscamos por alguna recomendación de la recepcionista un restaurante para cenar.
Esa noche descansamos como niños, además al día siguiente no íbamos a hacer absolutamente nada, ya que nuestro vuelo salía a mediodía. Por lo que decidimos tener la mañana de relax en el hotel e ir directamente al aeropuerto.

